miércoles, 12 de enero de 2011

DOLOR CERVICAL O CERVICALGIA

¿Qué es el dolor cervical?

El dolor cervical (cervicalgia) abarca desde un leve malestar hasta un dolor quemante e intenso.La cervicalgia puede ser debido a una lesión, a un problema muscular o mecánico, a un pinzamiento nervioso causado por la protrusión de uno de los discos situados entre las vértebras o debido a una cervicoartrosis.

Si el dolor es agudo -repentino e intenso- se denomina cervicalgia aguda, síndrome facetario, reumatismo muscular o simplemente dolor cervical agudo. Si el dolor dura más de tres meses, se denomina "dolor cervical crónico". El dolor cervical es cuadro muy común que se da con más frecuencia en mujeres que en hombres.

La mayoría de las personas tendrán dolor cervical en algún momento de su vida.
¿Qué causa el dolor cervical?

Algunas causas pueden ser:
  • Traumatismos o lesiones
  • Enfermedades de la columna vertebral cervical (hernia discal, artrosis cervical, espondilitis, etc.)
  • Estrés y preocupaciones
  • Quedarse dormido en una mala postura
  • Uso prolongado del ordenador.
Hay varias teorías respecto al por qué tanta gente padece cervicalgia, pero no están probadas de forma científica. En la mayoría de los casos, no se puede encontrar una causa específica del dolor.

Sin embargo, en algunos casos es posible hacer un diagnóstico preciso. El problema subyacente puede ser una hernia discal, huesos frágiles (osteoporosis), deformidad de la curva natural de la columna (escoliosis) y más raramente, daño estructural causado por tumores o infecciones.

Finalmente, los accidentes de tráfico incluyendo el "latigazo cervical" pueden provocar dolor cervical agudo o crónico, requiriendo en ocasiones varios meses para curarse.
¿Qué síntomas tiene el dolor cervical?
  • Dolor generalizado en el área cervical así como rigidez en los músculos del cuello.
  • El dolor puede irradiarse hacia abajo, hacia los hombros o entre las escápulas (omóplatos).
  • También puede irradiarse hacia un brazo, la mano, o hacia arriba, hacia la cabeza, causar una cefalea unilateral o bilateral.
  • Los músculos del cuello están tensos, doloridos y duros al tacto.
  • El dolor agudo puede provocar una postura anormal del cuello en la que la cabeza está desviada hacia un lado, lo cual se llama tortícolis.
  • El dolor en la base del cráneo puede acompañarse de una sensación de debilidad en los hombros y manos.
  • Puede existir además una sensación de hormigueo en los brazos y dedos.
Signos de alarma asociados al dolor cervical

 En algunos casos, el dolor cervical puede ser un síntoma de meningitis. Por tanto, si alguno de los síntomas descritos a continuación se asocia al dolor cervical, acuda al servicio de Urgencias más cercano.
  • Aparece un sarpullido que no desaparece cuando se presiona con el dedo.
  • El paciente tiene mal estado general o fiebre además del dolor cervical.
  • Duele tanto flexionar el cuello hacia delante que es imposible para el paciente el tocar con la barbilla en el pecho.
  • La luz molesta en los ojos.
  • El dolor cervical se acompaña de una cefalea intensa o vómitos continuos y violentos.
  • La cervicalgia se acompaña de dolor intenso en la espalda.
El dolor cervical también puede ser un síntoma de una lesión craneal o de un problema de los discos intervertebrales. Si alguno de los siguientes síntomas acompañan al dolor cervical, busque atención médica urgente:
  • El dolor cervical es el resultado de un traumatismo craneoencefálico reciente y la persona se siente mareada, confusa o está vomitando.
  • La cervicalgia se acompaña de cefalea.
  • Si se asocia a dolor detrás de un ojo.
  • Si están afectados el gusto, la visión o el equilibrio.
  • Vómitos intensos.
  • Está reducida la potencia muscular en brazos o piernas.
¿Cómo hace el diagnóstico el médico o fisioterapeuta?

En la mayor parte de los casos, un problema cervical puede ser diagnosticado mediante una exploración que puede incluir todo o parte de lo siguiente:
  • Examen de los movimientos del cuello
  • Examen de los nervios que puedan estar atrapados
  • Exploración de los músculos
  • Exploración de los movimientos de las articulaciones de la columna, del cuello y las manos
  • Radiografías, escáner o análisis de sangre pueden ser necesarios para hacer un diagnóstico preciso.
¿Cómo se trata el dolor cervical?

El dolor agudo en la base del cuello a veces desaparece sin tratamiento.

En problemas de duración limitada se recomiendan la terapia manual (por parte del rehabilitador o el fisioterapeuta) y analgésicos.

Para problemas de mayor duración (por ejemplo, tres o más meses) hay las siguientes opciones terapéuticas:
  • Fisioterapia y quiropraxis
  • Entrenamiento muscular intensivo
  • Tratamiento rehabilitador.
¿Se recomienda?
La realización de ejercicio

Las personas con músculos débiles en el cuello tienen mayor tendencia a padecer problemas cervicales y en tales casos un programa de ejercicios para fortalecerlos es una buena idea.
Ejemplo de ejercicios:



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1 comentario:

  1. Ejercicios para aliviar el dolor de cervicales.

    Según un estudio realizado por investigadores de Dinamarca, las mujeres con dolor crónico en el músculo trapecio, que pasa detrás del cuello, pueden encontrar alivio a través del entrenamiento con pesas de alta intensidad para trabajar el cuello y los músculos de los hombros. A la vez, se descubrió que el ejercicio general brinda pocos beneficios para estas pacientes.

    El equipo estudió los efectos de dos programas supervisados: ejercicios específicos de fuerza con mancuernas (remo a un brazo, abducción de hombro, elevación de hombro, vuelos posteriores y remo parado) y entrenamiento general con un ergómetro de bicicleta.

    Con los dos programas se realizaron 3 sesiones semanales de 20 minutos durante un periodo de 10 semanas, con una intensidad variable, aumentando progresivamente con el paso del tiempo. Pasado este tiempo, el dolor general y el empeoramiento del dolor en el grupo que recibió entrenamiento disminuyeron un 71 y un 79 por ciento, respectivamente.

    Ni el entrenamiento físico general ni el asesoramiento habían logrado algún efecto duradero y significativo sobre el dolor. Esto nos deja una doble enseñanza. La primera es, que aunque contemos con ayuda, si quien nos enseña no nos da los ejercicios adecuados, no avanzamos y en segundo lugar, que algunas veces, trabajar las zonas que nos duelen es más provechoso que mantenerlas en reposo (pero no siempre, así que mejor que consultéis a un profesional en lugar de dar por perdida una zona de vuestro cuerpo).

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